

Sigo con Marilyn Horne cantándonos Cruda Sorte de L’italiana en Algeri de Rossini.
Ahora es Montserrat la que ataca una de sus grandes recreaciones rossinianas, de la ópera La Donna del Lago, Tanti affetti in tal momento.
De nuevo Marilyn Horne, esta vez con Thomas, del que interpreta Connais-tu le pays? de la ópera Mignon.
Y Montserrat Caballé con la primera de las dos veces que la escucharemos, en esta entrada, cantando Pace, pace mio Dio de La Forza del Destino de Verdi.
El final del concierto (los Opera in the park de San Francisco siempre terminan cuando salen los globos, lo veremos más abajo) no puede ser más cursi y arrebatador a la vez: las dos divas interpretando La Barcarola de Los Cuentos de Hoffmann de Offenbach.
En 1984, Montserrat Caballé vuelve a Opera in the park acompañada por Sherrill Milnes, barítono, Paul Plishka, bajo, Nunzio Todisco, tenor, y un cuarto cantante que no he logrado indentificar, pero que sale al final del concierto… Igual no es ni cantante. La cosa empieza de manera espectacular, con Milness, Todisco y Caballé, haciendo una escena de Il Trovatore verdiano.
No sé si este es el orden, pero pongamos ahora a un tembloroso Plishka cantando Come dal ciel del Macbeth verdiano.
Mi barítono favorito, con diferencia, Sherrill Milnes, con su pelucón y su impresionante planta, regala este Prólogo de I Pagliacci de Leoncavallo.
El olvidable, y obviable, tenor Nuncio Todisco hizo dos interpretaciones dentro del mundo de la ópera verista. De un lado, Cavalleria Rusticana, Addio alla madre (Mascagni).
Y en segundo lugar, de nuevo I Pagliacci, el conocidísimo Vesti la giubba.
La única dama entre tanto cantante, recibida como la más grande, que es lo que es, por ese público formado por melómanos, turistas, curiosos, y habituales de estos saraos. Que bien se lo está pasando Montserrat. De nuevo Pace, pace mio Dio de La Forza del Destino de Verdi.
Y cerramos el concierto con globos, por supuesto, y con el celebérrimo Brindis de La Traviata. Todos tienen claro quién manda ahí, Montserrat Caballé, que no para de hacer el ganso, decir algunas de sus partes en inglés, y dirigir a la orquesta, a sus compañeros, al público, y hasta a los globos. Esta Caballé divertida y dueña de la escena demuestra que cuatro años antes, con Horne, había aprendido bien la lección.
Espero que lo hayáis pasado muy bien. No intentan ser versiones de melómano, sólo divertimentos que estoy seguro hicieron que muchos se aficionaran a la ópera. Hay que ver lo mucho que parecen divertirse los que pudieron estar allí. Y aún quedaban años para el Barcelona pero el público estadounidense sabía muy bien quién era La Caballé.
No hay comentarios:
Publicar un comentario