El libro que nos ocupa es uno más de la colección de literatura peruana que, más o menos al azar, compré en mi último viaje al que se está convirtiendo en mi segundo país. Lima Freak: Vidas insólitas en una ciudad perturbada, es una colección de crónicas que en su momento publicó en prensa el periodista y escritor limeño Juan Manuel Robles, y que fueron editadas como libro originalmente en 2007. En 2019 la Editorial Seix Barral, parte de Planeta, decide reeditar la obra, con prólogo de Juan Pablo Meneses y nota previa del propio autor.
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Portada de la edición de 2019. Magnífica. |
Las crónicas que recopila Lima Freak, en 2019, son historias de un pasado que perdura, y que forma parte de la historia reciente de una sociedad tan cambiante y dislocada como la limeña. Algunos de los protagonistas han muerto: Genaro Delgado Parker y Augusto Polo Campos. Sofía Mulanovich ya no es la flamante campeona mundial de surf, sino que ha engrosado su palmarés, se ha alejado y ha vuelto. Rafael Osterling ya no es un treintañero que sale a ligar por las noches, sino que pasa los 50 y está en la cúspide de la gastronomía peruana como un dios diletante. Laura Bozzo es una caricatura de sí misma, y Cromwell Gálvez ha salido de la cárcel y no sé si vuelto a entrar otra vez. Lo sabemos. Pero las crónicas con las que Juan Manuel Robles los presenta nos atrapan, aunque sepamos que pasó después, porque describen con precisión filológica un momento, un lugar, y una realidad clave en todos y cada uno de ellos. Nos enseñan a entender Perú, que no a comprenderlo, y nos abre el apetito de saber más.
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Portada original de 2007. La actual es mejor. |
Juan Manuel Robles domina el género, compone sus historias con una estructura clara, que repite con éxito, y no pasa desapercibido. Es curioso que hay lugares comunes en todas ellas: los paisajes cenitales, por ejemplo, pero lo notamos porque aparecen varias juntas, si las leyéramos de tanto en tanto en prensa pasarían desapercibidos. Y tienen un leve esbozo de machismo, otro de homofobia, y un tanto de chovinismo. Pero todo ello intentando no ser ninguna de esas cosas. Bien es verdad que en códigos peruanos, por ejemplo, ser levemente homófobo es ser gayfriendly. Y lo gracioso del toque chovinista es que lo es luchando por hacer lo contrario: romper con una de las asfixias más desesperantes de la cultura peruana, como es el nacionalismo ensordecedor. A mí es un autor que me ha gustado mucho, y me da rabia no haberlo conocido antes. Así que me he lanzado a buscar otras de sus obras, como las más recientes Nuevos juguetes de la Guerra Fría (Seix Barral, 2015) y No somos cazafantasmas (Seix Barral 2019). Te invito a seguirlo y a leerlo, es un autor excepcional. Por cierto que la portada me ha parecido genial, y fue el 60% de mi interés inicial por comprarlo, cuando desconocía todo de la obra y del escritor.
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