Algunos buenísimos amigos son muy taurinos, y tengo el caso de dos amigas íntimas que siendo de entrada antitaurinas, fueron a una corrida y se metieron en el tema, en lo mitológico, en el rito de la lucha contra la muerte o contra la barbarie, y ahora tienen sentimientos cruzados. Pero aunque pensé que a mí me podría pasar lo mismo, ya sé que no va a pasarme. Conozco todos los argumentos que se me van a dar, desde los del valor de la tradición, a los que intentan crear paradojas: comes carne, a los animales los matan en mataderos de forma tremenda y no te importa; son animales, nosotros seres humanos, no podemos compararnos; te interesas por el bienestar de los animales y luego eres pro-abortista; y un larguísimo etcétera.
A todo ello, desde mi pensamiento, respondo con un ¿y eso qué demonios tiene que ver? Como carne, claro. Mi fisiología animal me obliga, lo necesito para sobrevivir, como un león me comería si me viera. Hay una cadena alimentaria, una cadena trófica, y un orden ecológico. Cuando metemos mano en ese orden, malo del todo. Sí, a los animales no los tratan especialmente bien en los mataderos. Yo puedo pedir que la muerte de un animal para ser comido sea menos dolorosa, más rápida, y minimizando sufrimientos (fíjaos que no uso el término dignidad, pues aunque podría no quiero empezar ese debate, y realmente no me hace falta). Pero eso no significa que, porque como animales, me tiene que gustar torturarlos en público y divertirme con ello.
Tortura. Veamos qué dice el diccionario:
1. f. Grave dolor físico o psicológico infligido a alguien, con métodos y utensilios diversos, con el fin de obtener de él una confesión, o como medio de castigo.
2. f. Causar tormento.
3. f. Dolor o aflicción grande, o cosa que lo produce.
4. f. Desviación de lo recto, curvatura, oblicuidad, inclinación.
Evidentemente, aplicando con rigor el diccionario de la RAE, la posibilidad de llamar tortura a las corridas de toros queda en entredicho. A un toro no se le causa dolor para que dé una confesión. Pero sí se le causa tormento. Y sí se le produce dolor y aflicción grande... Y si el fin no es una confesión, sí lo es la diversión, la risotada, el disfrute, el placer, el morbo... Casi me parece más innoble, creo que habría que inventar otra palabra. No entiendo el causar dolor por diversión de ninguna forma, entendiendo que hay que matar animales y que los matamos. Entiendo la caza, es otra cosa, y el resultado de esa caza se come, alimenta, termina en un valor. Entiendo que matemos ratas, insectos, plagas, pues van en contra de nuestro desarrollo, de nuestra alimentación de nuestro bienestar. Pero no me entra en la cabeza por mucho que lo intento matar lo que sea por diversión, por elevada que ésta sea.
No me atrevo a llamar asesino a un torero, no lo es. Para un asesinato hace falta que el muerto sea un ser humano, seamos serios. No saquemos las cosas de quicio. Pero en general creo que los toreros tienen algo que no me acaba de gustar. Matar un animal no puede ser un acto glorioso, por favor, y desear matar animales tiene que estar motivado por algo no del todo sano.

Miro a mis perros, Mafi y Suerte, y los veo tan desvalidos, me necesitan tanto. Ni se les pasaría por la cabeza un acto violento. Mafi es durísima, sobreviviría a todo. Aún así, es débil. Sin mí no podría vivir, no sería nada. Vive por y para mí, es un acto de supremo egoismo tener una mascota, incluso aunque también sea un acto de amor.
Una vez vi una imagen de un cazador furtivo de tigres de bengala. El poderoso animal atrapado por una pata, extenuado tras horas de permanecer en la misma posición. Llega el cazador, pequeño, que no tendría nada que hacer en un combate cuerpo a cuerpo, y con un fusil lo mata de un tiro. La mirada de ese tigre, que no comprendía nada, y sobre todo, su debilidad, me dejaron muy impresionado.

Seamos serios: los animales son la parte más débil en su relación con nosotros. Sea el bicho que sea, por duro que sea, siempre ganaremos. No tienen ninguna posibilidad. Son como los niños o como los ancianos: débiles e inocentes, no pueden defenderse de lo que les hagamos. La lucha entre un toro y un hombre no es entre iguales, por mucha fuerza física que tenga el toro, no puede compararse a las posibilidades de superviviencia del torero. El hombre posee destreza, inteligencia, entrenamiento, conocimiento, agilidad... El toro sólo posee su instinto, muy depauperado además en una situación de tanto estrés como es una corrida (lo han sacado de su entorno natural, lo han metido en un camión, ha recorrido media España, ha estado encerrado en un chiquero o como se llame, luego lo sueltan a una plaza donde no oye más que gritos y un tipo lo acosa con una tela, y otros le clavan cosas en la espalda).

Una vez oí gemir a un toro, por televisión. Con las banderillas. No cuando lo mataron. Mi perra, Mafi no ha gemido nunca. Para que un animal gima realmente tiene que padecer. En su enfrentamiento con el torero, su posición es tan débil que resulta atronadora. Y la respuesta la tenemos en la estadística: ¿cuántos toreros mueren al año..? Pues algo hay de lo que digo. Son animales, nosotros seres humanos. Pues eso, en la propia formulación del argumento está la respuesta. Como seres humanos, deberíamos de desterrar el dolor gratuito de la existencia. Y quien diga que el dolor es bueno porque si no hacemos tonta a la sociedad, que me cuente cuánto dolor ha soportado desde niño... Porque eso me lo suelen decir personas muy acomodadas... Y sí, me intereso por el bienestar de los animales y soy estoy a favor de que se permita abortar (que no significa que soy abortista). Yo no abortaría, y creo que una mujer mayor y con una vida medianamente hecha no tiene justificación para el aborto... Pero vistas las barbaridades que se cometen, las muertes que había en el pasado por abortos clandestinos, los niños que aparecen en los cubos de la basura, las adolescencias tiradas por el retrete... El aborto me parece un mal menor de una sociedad enferma. El problema es que una corrida de toros también me parece de sociedad enferma, y no es un mal menor. El hecho mitológico... la sociedad cambia, los tiempos cambian... Las tradiciones no son un valor en sí mismo, hay tantas cosas que han desaparecido a lo largo de la historia... ¿Por qué justo esta debe permanecer? No, la tradición no es plastilina que a todo se adapta. Seamos serios, si una tradición que denigra a una mujer, por ejemplo, es mala (que lo es), no podemos usar el argumento de es una tradición, pues queda claro que todas las tradiciones no son buenas. Esta no tiene por qué serlo.
Lo peor de todo es que nunca he visto un pro taurino que argumente con sensatez y tranquilidad, que serenamente exponga sus ideas, o que respete a los que no piensen como él. Cada vez que hay un debate en televisión o en la radio, siempre veo lo mismo: desprecio total hacia el antitaurino, insultos, gritos, no dejar hablar... Joaquín Sabina, traidor a casi todo lo que ha sido, escribió un poema hace poco haciendo una lista con los personajes populares, populacheros, famosillos y realmente de altura que son taurinos. Ahora, los pro taurinos (que por cierto, se ha convertido en algo comodesuperizquierda¿sabes?) lo usan como manifiesto. La respuesta es ¿qué más da? ¿Hacemos la lista de los famosos antitaurinos? La encabezan S.M. La Reina y José Luis Rodríguez Zapatero... luego están muchos otros, como Forges, con quien encabezo este artículo. Pero los famosos dan igual. ¿Es la opinión de Serrat o de Hemmingway mejor que la mía? ¿Por qué? No entiendo nada.
Miro a mis perros, están echados en la cama. Pienso en que ahora yo, a quien conocen, los cojo con violencia y los meto en un cajón. Los transporto sin parar a refrescarlos durante 10 o 12 horas, haga frío o calor, al llegar a mi destino, los encierro en una habitación con muchos más perros, ya no me ven más. Luego los saco a un lugar donde todos gritan, les clavo una divisa. UN desconocido los provoca con un trapo, otro desconocido les clava cinco o seis tachuelas en la espalda, luego cojn un cuchillo de cocina les hago una buena herida en mitad del lomo... y sigo mareándolos mientras sangran, corren, se llenan de arena, se debilitan... Luego les clavan un buen punzón que les atraviese la médula y el corazón, y que debería matarlos en el acto. Pero, seamos serios, los toreros cada vez aciertan menos, y hay que hacerlo varias veces. Mientras agonizan, cinco o seis tipos los agobian con más trapos y más gritos... Sería un acto de absoluta crueldad, de tremenda deshumanización, aunque sea hacia animales. ¿Por qué a un toro nos parece otra cosa?

Junto con las corridas de toros, metan cualquier tradición que signifique dolor o muerte de cualquier animal, y me tendrán enfrente.
Lo peor de todo es que ni siquiera creo que los toreros, los apoderados, los ganaderos, hagan nada por el noble arte sino por dinero, sólo por dinero, en un negocio que da pingües beneficios. Fueron a Europa no a convencer a nadie de que los toros molan, sino a pedir dinero, a mantener un negocio que sin ayudas y subvenciones no existe. Que se mueve en cifras irreales y falsas. Fue un acto vergonzoso, en el que se pedía que aflojáramos todos la pasta para mantener los cortijos y los yates. Ya es suficiente con mantener la fortuna de la Duquesa de Alba o de Mario Conde gracias a las subvenciones europeas (que salen de... ¿dónde?), encima mantener el chiringuito de Mihura, de Jesulín o de Francisco Rivera, o el neurótico de José Tomás, tiene delito. Yo sin llegar a fin de mes y pagando a esos señores su invento. De una vez por todas: si no diera esos rendimientos, no habría toros, y daría lo mismo. Quítenle el dinero, y quizás empiece a creérmelo.
Sólo hay un argumento que es difícil de responder: si no hubiera corridas de toros no habría toros... Bueno, tremenda cuestión. No sé si es cierto, tampoco tengo claro que el argumento sea válido. Me parece un poco fascista, y si lo humanizo pone los pelos de punta, pues justificaría hasta a Pol Pot. Necesita mucha reflexión este argumento, yo aún no le he dedicado el suficiente. Sólo sé que en un mundo cada vez más loco, deshumanizado, y terriblemente cruel, eliminar algo de crueldad no me parece una bagatela. Casi es nuestra superviviencia. En el apartado de links de interés os dejo una de una asociación de veterinarios antitaurinos. Que los hay.