

¿La historia? Un poco rara, desde luego. Un niño enfermizo vive prácticamente asalvajado desde su nacimiento, entre la desidia de su madre, psicótica, y el amor de su hermano. A partir de ahí, una recreación que trata de poner el solfa la denuncia abierta sobre el régimen franquista, aunque cae en topicazos importantes, con cura pederasta y sudoroso incluído. Además, la novela está llena de antifranquistas que expresan abiertamente sus ideas, como una criada que, además, es la mujer más moderna y avanzada de su época. En fin, que todo eso, no se lo cree ni el autor ni nadie que conozca mínimamente lo que era el Franquismo. Pero en Francia funcionó porque quizás dice lo que ideológicamente muchos querían escuchar. Pero dudo yo que durante los grises y siniestros años de la dictadura franquista en el seno de una familia bien española pudieran pasar las cosas que esta novela cuenta, beso público y en la boca de dos hermanos incluída. Al final, en el paroxismo de la locura, los hermanos enamorados consagran su vida al amor, con boda simbólica oficiada por la criada antifranquista. Hay que navegar mucho en el simbolismo de la historia para que todo lo que sucede, a ratos aburrido, a ratos desconcertante, a ratos delirante, nos permita ver el fin último de la historia, y que dejo en tus manos desentrañar. No es la mejor novela que he leído este año, pero merece la pena conocer al autor.
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