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martes, 30 de junio de 2015

Por qué creo que Tsipras es un irresponsable.

¿Por qué creo que el referéndum griego es una irresponsabilidad? Si tuviéramos que hacer un puente, se podría preguntar a los ciudadanos si lo hacemos o no. También se le puede preguntar por la estética o el color. ¿Le podemos preguntar a los ciudadanos cómo hay que hacer los cimientos, cuál es la carga que deben soportar, o cuántas vigas de acero deben utilizarse?

No.

Con el referendum de que cambiará la relación de Grecia con la U.E. pasa lo mismo. Votamos a los políticos para que, entre otras cosas, tomen decisiones que nosotros no podemos ni sabemos tomar. Porque, no nos engañemos, si el acuerdo debe o no firmarse no está, ahora mismo, a la altura de los conocimientos del 90% de los ciudadanos europeos. Ni los que tengamos una formación media, ni media-alta, tenemos esa capacidad. ¡Ah! Está Krugman. Es un economista, un premio Nobel. No es el único. No sé por qué es el referente de la economía actual, ni siquiera ganó su premio Nobel por las cuestiones que nos ocupan (un físico puede obtener el premio Nobel por sus magníficos trabajos en electricidad y no tener ni idea de física cuántica). Cuidado, repasemos la hemeroteca: desde el comienzo de la crisis ha fallado en infinidad de vaticinios. Sospecho que ahora se sonríe: si Grecia vota No y sale del euro por fin conseguirá que una predicción se cumpla. Ni Portugal, ni España ni Italia hemos salido del euro, y se tiró dos años escribiendo una columna semanal al respecto. Me recuerda al hijo de Nostradamus, que harto de vaticinar que Toulousse iba a arder en un pavoroso incendio y que no ardiera, se fue una mañana con unas antorchas y algo de brea y trató de incendiarla él. Juega al despiste, porque quiere hacer creer que la crisis es por culpa del monetarismo (muy keynesiano él), aunque sabe de sobra que las razones fueron financieras. También esconde una realidad: el sistema económico griego va a tener que sufrir una profunda reforma con U.E. o sin ella. Hay más economistas. Y sobre todo poco tiempo, porque cuando se hace un referéndum el gobierno que lo convoca debe claramente pedir un voto y vincularlo a unos efectos. 

Ni uno sólo de los amigos que tengo en las redes sociales y que están hablando a favor y en contra del más que probable No griego tienen, como yo, la más mínima idea, en realidad. No sabemos cuáles serán los efectos. Y sobre todo, nos afecta menos, más indirectamente.

Los gobiernos están para tomar una serie de decisiones. Tsipras debió decidir si aceptaba el acuerdo o no, y trasladar su respuesta al pueblo griego. Todo lo demás es transferencia de funciones, y carece de responsabilidad. Eso no se hace. Como primer ministro debió decir "no, ciudadanos, no he aceptado el acuerdo por esto, aquello, y lo de más allá; y ahora nos va a pasar esto y lo otro y vamos a tomar aquellas medidas". No, optó por un discurso melodramático que ha hecho babear a muchos, pero que no aportaba absolutamente nada. Les apasiona, a muchos, el referéndum. El pueblo decidiendo por encima de los grandes centros del poder, los mercados y todo eso que nos encanta. Pero no es el caso. Ese señor que ayer estaba llorando sentado en el suelo ante un banco, por supuesto que va a votar que No. Pero carece de información al respecto. No sabe que un gran sector de los economistas del mundo piensan que si vota que no va a llorar más. No sabe cuál es el plan B que tiene Tsipras, porque lo tiene. Y no tiene tiempo material para decidir al respecto, como ciudadano responsable. Esta decisión es una putada que le hace su gobierno, y además si todo sale mal, encima tendrá la culpa.

Europa, con su insensibilidad, muestra que no es responsable. Estoy seguro de que las mentiras del gobierno griego en la convergencia no colaron al 100%, se les permitió pensando que no pasaría nada sustancial. El gobierno griego, dejando a los griegos la decisión, que puede ser un suicidio, también. Decid lo que queráis, pero es un error, y sé que todos, en vuestro fuero interno, lo sabéis.

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