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miércoles, 7 de septiembre de 2011

Adios a "mi árbol".

No sé si te acordarás que el año pasado publiqué en este blog una entrada que llamé algo así como proyecto "mi árbol". No sé muy bien por qué, pero cada día, camino de mi trabajo, en el tramo de carretera entre Santa Cruz de Retamar y Torrijos, sacaba una foto cutre con mi móvil a un hermosísimo árbol, ni siquiera sé la especie, que caía indolente sobre la carretera. Era espectacular, y por supuesto las fotos no le hacían justicia. En los días de sol, brillaban sus hojas de mil tonos de verde, y en el invierno, como una metáfora, se dormía dejando al aire sus ramas desnudas, para renacer poco a poco en primavera con mayor belleza, si cabe. Aquí está el enlace de aquella idea loca, pínchalo: "Mi árbol". Y aquí lo tienes en todo su esplendor de verano:
En el curso de la última primavera, aunque no le saqué fotos, estaba hermosísimo y había crecido considerablemente. Regresando, la pasada semana, a Torrijos, descubrí que "mi árbol" ya no está. Ha sido cortado. No sé si murió de alguna enfermedad o estaba enfermo y hubo que cortarlo, si fue arrancado por cuestiones agrícolas, o si la DGT lo eliminó por ser un peligro para la conducción (aunque no vi nunca accidentes en esa zona, y una persona que va y viene por ese tramo de carretera 2 veces al día durante 9 meses al año, salvo fines de semana, es un buen testigo estadístico). El caso es que "mi árbol" ya no existe, en su lugar, un agujero en el suelo y su compañero, que parece un triste muñón. He sentido que se perdía un pequeño amigo, alguien a quien mentalmente llevo dos años dando los buenos días (alguna vez me sorprendí a mí mismo diciéndoselo en voz alta). Y he sentido tristeza. La alegría y calidez que sentía cuando "mi árbol" me decía hola o adiós cada día, y que yo convierto en un retazo de mi vida, siempre ligado a mi aventura torrijeña; han desaparecido, y ahora es un pequeño rastro de tristeza, hasta el punto en que casi he decidido cambiar de recorrido para no ver ese muñón. Es una verdadera lástima que cualquier razón, por buena que sea, signifique la muerte de un ser vivo tan hermoso, porque de lo que estoy convencido es de que no ha sido replantado en ningún sitio. Posiblemente arderá, como leña, este invierno en algunos hogares de la zona. Quise desde este blog rendirle un pequeño homenaje, mostrándolo en todo su esplendor, aunque también, para que veas que hermosura se ha perdido, dejo dos muestras de lo que ahora puede verse en ese tramo, que ha pasado a convertirse en una carretera anodina más. ¡Adios, amigo mío! Al menos yo nunca me podré olvidar de él.



jueves, 21 de julio de 2011

Volver al blog, después de tanto tiempo

Un año prácticamente sin escribir en el blog. Un año en el que he ido a exposiciones, he leído libros, he ido a conciertos, me han pasado cosas. ¿Ha habido una razón para no escribir? Supongo que sí y no. Por un lado, el exceso de trabajo, por otro, el tener que ocuparme de muchas cosas personales que dejaban en segundo plano este blog. También, quizás, falta de ganas. ¿Realmente tengo algo que decir? Supongo que es la crisis de los 40, o algo así. Cerré este blog con un homenaje al maestro Domingo Pérez Sánchez, y no he vuelto a escribir una sola palabra. Ahora lo retomo. ¿Por qué? Porque me apetece. No sé si hay alguien ahí, o si alguien me sigue o me lee, o me espera, pero miras el teclado del ordenador, la pantalla en blanco, echas la vista atrás y... vuelven las ganas de contar aquí aquello que me apetezca. ¡A ver cuánto dura!
Deseo dedicar mi primera entrada, después de esta, a Montserrat Caballé, mi mejor amiga y compañera durante más de 25 años, la que ha conseguido siempre que salga de cualquier momento de tristeza y me ha dado las sensaciones más sublimes desde un escenario o desde un disco. Tras cerrar un ciclo con el Profesor Pérez Sánchez, nada mejor que empezar el nuevo con otro genio.


sábado, 21 de agosto de 2010

Un gran hombre: Alfonso Emilio Pérez Sánchez

El pasado 15 de agosto (yo estaba de viaje) falleció el Profesor Dr. D. Alfonso Emilio Pérez Sánchez. No voy a hacer una glosa de su personalidad profesional, sino que trataré de contarte otras cosas que hoy alegran mis recuerdos sobre él. Fue, y es, el más importante de los Historiadores del Arte españoles modernos, reconocido internacionalmente y premiado en todos los rincones del mundo. Legiones de Honor, Premios Nacionales, Medallas de Oro... Se lo ha merecido todo, pero todavía merece más.Una vez alguien me pregunto ¿Cómo es que te llevas tan bien con Pérez Sánchez? Recuerdo que se lo conté a D. Alfonso, paseando los dos en mi coche, unos meses después. Tenía fama de terrible para algunas personas, porque era serio, porque no dejaba que le tomaran el pelo, porque sabía exactamente quién era y no le gustaban ni los aduladores ni quienes se acercaban a él con razones que le parecían improcedentes. Además, era un inmenso tímido, y esa timidez era entendida por algunos (idiotas) como mal carácter. Alfonso Emilio se rió cuando le conté que me habían hecho esa pregunta, le hacía gracia tener esa fama. ¿La razón por la que me quería y respetaba? Primero por ser discípulo de uno de sus mejores amigos, el Profesor Dr. D. Alberto José Darias Príncipe, a quien tanto debo. Pero, sobre todo, porque siempre le mostré un sincero respeto, afecto y cariño. Cuando te vuelvan a preguntar eso, me dijo, diles que te trato bien porque eres un amigo educado y amable, y porque yo me porto bien con las personas educadas y amables. Me agradecía de corazón lo que yo hacía por profesión y por devoción, acompañarlo y hacerle la vida más sencilla cuando venía de visita a Tenerife. Además, aprendía de él como una esponja. Esos años, los primeros de mi carrera, fueron mágicos, porque tuve la oportunidad de conocer a personas de gran renombre, y todos ellos dejaron en mí un poso importante. Pero creo que D. Alfonso Emilio Pérez Sánchez fue el que más me marcó. Me enseñaba y explicaba cosas con sincera paciencia, se preocupaba porque entendiera aquello que el arte me ofrecía, y regaba sus conversaciones con mil anécdotas y gestos cariñosos. Siempre se alegraba cuando nos encontrábamos, y jamás, en ninguna ocasión, me mostró desagrado ni por mi actitud ni por mis constantes preguntas. Compartí con él mesa y mantel en numerosas ocasiones, algunas en la intimidad del hogar de uno de sus mejores amigos y discípulo, que ha estado a su lado hasta el final, en el proceso lento y mezquino que se lo ha llevado. Gran persona este discípulo, en quien muchos deberían de mirarse para entender lo que es el cariño y el agradecimiento, la amistad más sincera, el Profesor Dr. D. Benito Navarrete.La última vez que me vio me tiró de las orejas porque yo me enrocaba en mi plaza de profesor de instituto y había dejado un poco atrás mi carrera como investigador y como historiador del arte. Pero tras ese tirón de orejas me aseguró que me entendía, la Universidad española se había convertido en algo que nada podía ofrecerme, de verdad, en estos tiempos tan mediocres.Fue un excelente poeta, y publicó sus versos gracias a su amigo Francisco Brines, a quien tuve ocasión de conocer gracias a D. Alfonso. Además, sus libros y ensayos se esperaban con fruición en los medios académicos de medio mundo. El mejor director, sin género de dudas, que ha tenido el Museo del Prado en los últimos 40 años. Dimitió, sin pensárselo, y dándonos a todos una lección de dignidad, por dos razones: por no haber sido aceptada su petición de que el Museo se ampliara hacia el edificio que hoy ocupa el oportunista Museo Thyssen; y por mostrar abiertamente su rechazo a la intervención de España en la llamada Primera Guerra del Golfo. Dimitió, insisto, por dignidad y por pundonor, y la administración de entonces, que como todas las administraciones no admitía que uno de sus integrantes mostrara disensión, no hizo nada por retenerlo. El ministro era, si no recuerdo mal, Jorge Semprún. Tras Pérez Sánchez, algunos directores mediocres, otros, como Calvo Serraller, a quien no se dejó trabajar y se desfenestró por razones estúpidas; también alguno muy notable, pero todos herederos de lo que fue su gestión: Alfonso Emilio Pérez Sánchez hizo que el Museo del Prado dejara de ser nominalmente una de las 3 pinacotecas más importantes del mundo y empezara a serlo en serio. La magna exposición de Velazquez, de 1988, fue el pistoletazo de salida.Con Pérez Sánchez, España pierde a uno de sus mejores intelectuales. Yo a un amigo a quien tenía un enorme cariño y respeto. Tuvo el reconocimiento en vida, y lo tendrá por muchos años, porque nos legó un trabajo excelente que engrandeció nuestra cultura. A ese gran hombre, que en las fotos se muestra serio y con una enorme presencia física, lo recuerdo yo, cantando animadamente un tanguillo de Cádiz, y luego glosándome las maravillas de la copla, con estribillos a dúo incluídos. No todo el mundo puede decir eso, y es la imagen que quiero guardar yo, hoy, en mi memoria. Entre otras, ilustran esta entrada dos fotos con el Profesor (¡qué joven estoy!) en una excursión a la isla de la Gomera que hicimos en mayo de 1994. En una de ellas, nos acompaña el gran poeta Francisco Brines.

miércoles, 14 de julio de 2010

Contra la tauromaquia... Una iniciativa más.


Primera manifestación virtual contra la tauromaquia. Ya sabes lo que pienso de los toros. Así que te pido que colabores.

Manifestación Virtual contra la Tauromaquia.

Mi proyecto árbol.

En el recorrido de 75 km. de ida y 75 de vuelta que hago a diario hacia mi trabajo, hay muchos árboles hermosos. Pero siempre ha habido uno que me gusta más. Está entre Santa Cruz del Retamar y Novés, en Toledo, y cae sobre la carretera brillante y muy hermoso. Pensaba que era un sólo árbol, un día descubrí que eran 3 cuyos troncos están muy pegados. Ni siquiera sé qué especie es. Un día comencé a sacarle fotos. Desde octubre a junio. Y las he publicado todas, 108 en total, e mi perfil de facebook. Aquí te dejo el enlace por si lo quieres ver. Es un año en la vida de un árbol, con sus cambios, su muerte y su renacer, como igual es un año en mi vida. El año en el que he descubierto la felicidad en forma de pequeño duende peruano.

sábado, 31 de enero de 2009

Ser amigos, tener amigos

Cuando pasan las cosas, incluso cuando vuelven a pasar, todos los caminos te llevan a los mismos sitios. No por saber que sucederían, ni por intuirlo, ni por conocidas, las mismas vivencias dejan de tener los mismos efectos, buenos, malos, anodinos, mejores, peores, devastadores. Cuando apenas se tiene familia, cuando tu familia son dos personas, y además están lejos, empiezas a darte cuenta de a quien recurres, de quien existe o está dibujado en tu vida cuando esas cosas ocurren. Más cuando eres un ser hermético, que enseñas exactamente no ya lo que quieres, ni siquiera lo que debes, acaso incluso lo que puedes, sino lo que algo, que no sabes que es, te permite enseñar. Surgen, siempre, los amigos, para estar, para disfrutar, para reir, para vivir, y a veces, de tanto en tanto, para sujetarte la espalda cuando vas a llorar, o quieres estar triste, un rato. Amigos que sólo con mostrarse a tu lado te reconfortan, y no hace falta nada más. No sé si soy muy buen amigo de mis amigos, mi desapego, mi inoperancia, a veces, mis castraciones, mis indulgencias... Pero creo saber estar como hay que estar y cuando hay que estar. Aunque no tanto como ellos, ese puñado, esos cuatro o cinco que me miran y me hacen sentir que estoy aquí, que no pierdo los cimientos, y que la vida sigue, y que merece la pena vivirla, porque no nos queda otra, y porque la alternativa es, definitivamente, una porquería. Ayer, una vez más, tomando un te, paseando por la noche por la calle Fernando el Católico, comiendo en un vegetariano, se dibujó esa esperanza de que siempre habrá alguien.

domingo, 7 de diciembre de 2008

Que 30 años no es nada...


Berlín es una ciudad maravillosa, pero hace mucho frío. Madrid estaba gris, lluviosa, perdida... Hace días que no veo el sol... Cuando pedí un café en el Starbucks, el dependiente que tuteaba a todos el mundo, incluso a hombres mayores que yo, me trató de usted. Llevo todo el día pensando ¿por qué?. ¿En qué momento me convertí en un señor mayor? ¿Realmente aparento tal seriedad? ¿me he equivocado en algo?. El gris me disipa, me entristece, y hace que todo de lo que disfruto pierda un poco de brillo, un poco de realidad, pues se engarza en una gota de melancolía (hay que ver qué jodidamente cursi me ha quedado este comentario). Debe ser eso, y nada más que eso. No estoy solo, vivo solo, disfruto de mi soledad... ¿Por qué demonios hoy no? ¡Qué día de mierda sin que exista una razón real para ello?
El miércoles hizo 30 años de la muerte de mi padre. Es curioso, aunque llevaba recordándolo toda la semana, lo cierto es que justo ese día no lo recordé hasta bien entrada la tarde. 30 años sin padre, es decir, casi toda mi vida. Mis hermanos ya han vivido más que lo que nuestro padre vivió. Yo llegaré a ese puerto dentro de 10 años. Ha sido una vida extraña. Apenas recuerdo a mi padre, su voz, algo, su presencia... Pero recuerdo sobre todo su olor, y hay cosas que me lo evocan a menudo. Era tan niño, y estuve tan arropado, que no fue en la niñez, ni en la adolescencia, cuando eché de menos su presencia, sino ahora. Desde que cumplí los 30 años añoro al padre que se fue, al que no tuve. Pero ¡ojo!, no al símbolo de algo, sino al de carne y hueso, a Ginés José, mi padre, nacido en 1929 en Mugardos, La Coruña, Galicia, España. ¿Cómo habría sido mi vida con él? ¿Qué le diría hoy si pudiera tenerlo delante?
30 años, toda mi vida, y es una semana gris, y hace frío, y ayer paseé solitario por las calles de Madrid, hoy acompañado pero sintiéndome singular y anónimo por las calles de Berlín, que está frío, que es maravilloso, pero no tiene aromas concretos. Acostumbrado ya a ser un descastado, no importará que lo diga: no hecho de menos, en concreto, a nadie de mi familia, a ninguno de los que tengo, a los existentes, corpóreos y reales. Hoy echo de menos a mi padre, que se murió una mañana de domingo de hace 30 años. Y, sólo hoy, me gustaría poder decírselo a alguien. A alguien que fuera sólo mío.
Mañana se me quitará, y posiblemente en unos días borraré esta entrada, jajaja, ya está bien de exhibiciones. Ahora Montserrat cantará algo, que falta nos hace. Mientras la Caballé cante, el mundo será un lugar mejor.

domingo, 21 de septiembre de 2008

Toros: Definitivamente NO.

Me apetecía escribir esto. No voy a poner una sola foto de corridas de toros, no alimentaré el morbo ni sustentaré mis escasas palabras en imágenes sensacionalistas. En Canarias hay pocos toros, la verdad, y poca afición. Que yo recuerde, no ha habido corridas desde finales de los 60. Ahora, creo, están prohibidas por ley (la misma ley que permite las peleas de gallos por tradicionales). Así que siempre he tenido opiniones encontradas al respecto, y nunca he acabado de decantarme. Ahora vivo en un entorno muy taurino, pero muchísimo, incluso tengo alumnos y alumnas que dicen querer ser toreros y toreras. Y he empezado a vivir los toros, desde otro punto de vista. He visto toros embolados, he visto algún encierro, he visto vaquillas... Me falta, lo sé, una corrida, pero ya no quiero ir (hace tiempo sí pensé en hacerlo).
Algunos buenísimos amigos son muy taurinos, y tengo el caso de dos amigas íntimas que siendo de entrada antitaurinas, fueron a una corrida y se metieron en el tema, en lo mitológico, en el rito de la lucha contra la muerte o contra la barbarie, y ahora tienen sentimientos cruzados. Pero aunque pensé que a mí me podría pasar lo mismo, ya sé que no va a pasarme. Conozco todos los argumentos que se me van a dar, desde los del valor de la tradición, a los que intentan crear paradojas: comes carne, a los animales los matan en mataderos de forma tremenda y no te importa; son animales, nosotros seres humanos, no podemos compararnos; te interesas por el bienestar de los animales y luego eres pro-abortista; y un larguísimo etcétera.
A todo ello, desde mi pensamiento, respondo con un ¿y eso qué demonios tiene que ver? Como carne, claro. Mi fisiología animal me obliga, lo necesito para sobrevivir, como un león me comería si me viera. Hay una cadena alimentaria, una cadena trófica, y un orden ecológico. Cuando metemos mano en ese orden, malo del todo. Sí, a los animales no los tratan especialmente bien en los mataderos. Yo puedo pedir que la muerte de un animal para ser comido sea menos dolorosa, más rápida, y minimizando sufrimientos (fíjaos que no uso el término dignidad, pues aunque podría no quiero empezar ese debate, y realmente no me hace falta). Pero eso no significa que, porque como animales, me tiene que gustar torturarlos en público y divertirme con ello.
Tortura. Veamos qué dice el diccionario:
1. f. Grave dolor físico o psicológico infligido a alguien, con métodos y utensilios diversos, con el fin de obtener de él una confesión, o como medio de castigo.
2. f. Causar tormento.
3. f. Dolor o aflicción grande, o cosa que lo produce.
4. f. Desviación de lo recto, curvatura, oblicuidad, inclinación.
Evidentemente, aplicando con rigor el diccionario de la RAE, la posibilidad de llamar tortura a las corridas de toros queda en entredicho. A un toro no se le causa dolor para que dé una confesión. Pero sí se le causa tormento. Y sí se le produce dolor y aflicción grande... Y si el fin no es una confesión, sí lo es la diversión, la risotada, el disfrute, el placer, el morbo... Casi me parece más innoble, creo que habría que inventar otra palabra. No entiendo el causar dolor por diversión de ninguna forma, entendiendo que hay que matar animales y que los matamos. Entiendo la caza, es otra cosa, y el resultado de esa caza se come, alimenta, termina en un valor. Entiendo que matemos ratas, insectos, plagas, pues van en contra de nuestro desarrollo, de nuestra alimentación de nuestro bienestar. Pero no me entra en la cabeza por mucho que lo intento matar lo que sea por diversión, por elevada que ésta sea.
No me atrevo a llamar asesino a un torero, no lo es. Para un asesinato hace falta que el muerto sea un ser humano, seamos serios. No saquemos las cosas de quicio. Pero en general creo que los toreros tienen algo que no me acaba de gustar. Matar un animal no puede ser un acto glorioso, por favor, y desear matar animales tiene que estar motivado por algo no del todo sano.
Miro a mis perros, Mafi y Suerte, y los veo tan desvalidos, me necesitan tanto. Ni se les pasaría por la cabeza un acto violento. Mafi es durísima, sobreviviría a todo. Aún así, es débil. Sin mí no podría vivir, no sería nada. Vive por y para mí, es un acto de supremo egoismo tener una mascota, incluso aunque también sea un acto de amor.
Una vez vi una imagen de un cazador furtivo de tigres de bengala. El poderoso animal atrapado por una pata, extenuado tras horas de permanecer en la misma posición. Llega el cazador, pequeño, que no tendría nada que hacer en un combate cuerpo a cuerpo, y con un fusil lo mata de un tiro. La mirada de ese tigre, que no comprendía nada, y sobre todo, su debilidad, me dejaron muy impresionado.
Seamos serios: los animales son la parte más débil en su relación con nosotros. Sea el bicho que sea, por duro que sea, siempre ganaremos. No tienen ninguna posibilidad. Son como los niños o como los ancianos: débiles e inocentes, no pueden defenderse de lo que les hagamos. La lucha entre un toro y un hombre no es entre iguales, por mucha fuerza física que tenga el toro, no puede compararse a las posibilidades de superviviencia del torero. El hombre posee destreza, inteligencia, entrenamiento, conocimiento, agilidad... El toro sólo posee su instinto, muy depauperado además en una situación de tanto estrés como es una corrida (lo han sacado de su entorno natural, lo han metido en un camión, ha recorrido media España, ha estado encerrado en un chiquero o como se llame, luego lo sueltan a una plaza donde no oye más que gritos y un tipo lo acosa con una tela, y otros le clavan cosas en la espalda).
Una vez oí gemir a un toro, por televisión. Con las banderillas. No cuando lo mataron. Mi perra, Mafi no ha gemido nunca. Para que un animal gima realmente tiene que padecer. En su enfrentamiento con el torero, su posición es tan débil que resulta atronadora. Y la respuesta la tenemos en la estadística: ¿cuántos toreros mueren al año..? Pues algo hay de lo que digo. Son animales, nosotros seres humanos. Pues eso, en la propia formulación del argumento está la respuesta. Como seres humanos, deberíamos de desterrar el dolor gratuito de la existencia. Y quien diga que el dolor es bueno porque si no hacemos tonta a la sociedad, que me cuente cuánto dolor ha soportado desde niño... Porque eso me lo suelen decir personas muy acomodadas... Y sí, me intereso por el bienestar de los animales y soy estoy a favor de que se permita abortar (que no significa que soy abortista). Yo no abortaría, y creo que una mujer mayor y con una vida medianamente hecha no tiene justificación para el aborto... Pero vistas las barbaridades que se cometen, las muertes que había en el pasado por abortos clandestinos, los niños que aparecen en los cubos de la basura, las adolescencias tiradas por el retrete... El aborto me parece un mal menor de una sociedad enferma. El problema es que una corrida de toros también me parece de sociedad enferma, y no es un mal menor. El hecho mitológico... la sociedad cambia, los tiempos cambian... Las tradiciones no son un valor en sí mismo, hay tantas cosas que han desaparecido a lo largo de la historia... ¿Por qué justo esta debe permanecer? No, la tradición no es plastilina que a todo se adapta. Seamos serios, si una tradición que denigra a una mujer, por ejemplo, es mala (que lo es), no podemos usar el argumento de es una tradición, pues queda claro que todas las tradiciones no son buenas. Esta no tiene por qué serlo.
Lo peor de todo es que nunca he visto un pro taurino que argumente con sensatez y tranquilidad, que serenamente exponga sus ideas, o que respete a los que no piensen como él. Cada vez que hay un debate en televisión o en la radio, siempre veo lo mismo: desprecio total hacia el antitaurino, insultos, gritos, no dejar hablar... Joaquín Sabina, traidor a casi todo lo que ha sido, escribió un poema hace poco haciendo una lista con los personajes populares, populacheros, famosillos y realmente de altura que son taurinos. Ahora, los pro taurinos (que por cierto, se ha convertido en algo comodesuperizquierda¿sabes?) lo usan como manifiesto. La respuesta es ¿qué más da? ¿Hacemos la lista de los famosos antitaurinos? La encabezan S.M. La Reina y José Luis Rodríguez Zapatero... luego están muchos otros, como Forges, con quien encabezo este artículo. Pero los famosos dan igual. ¿Es la opinión de Serrat o de Hemmingway mejor que la mía? ¿Por qué? No entiendo nada.
Miro a mis perros, están echados en la cama. Pienso en que ahora yo, a quien conocen, los cojo con violencia y los meto en un cajón. Los transporto sin parar a refrescarlos durante 10 o 12 horas, haga frío o calor, al llegar a mi destino, los encierro en una habitación con muchos más perros, ya no me ven más. Luego los saco a un lugar donde todos gritan, les clavo una divisa. UN desconocido los provoca con un trapo, otro desconocido les clava cinco o seis tachuelas en la espalda, luego cojn un cuchillo de cocina les hago una buena herida en mitad del lomo... y sigo mareándolos mientras sangran, corren, se llenan de arena, se debilitan... Luego les clavan un buen punzón que les atraviese la médula y el corazón, y que debería matarlos en el acto. Pero, seamos serios, los toreros cada vez aciertan menos, y hay que hacerlo varias veces. Mientras agonizan, cinco o seis tipos los agobian con más trapos y más gritos... Sería un acto de absoluta crueldad, de tremenda deshumanización, aunque sea hacia animales. ¿Por qué a un toro nos parece otra cosa?
Junto con las corridas de toros, metan cualquier tradición que signifique dolor o muerte de cualquier animal, y me tendrán enfrente.
Lo peor de todo es que ni siquiera creo que los toreros, los apoderados, los ganaderos, hagan nada por el noble arte sino por dinero, sólo por dinero, en un negocio que da pingües beneficios. Fueron a Europa no a convencer a nadie de que los toros molan, sino a pedir dinero, a mantener un negocio que sin ayudas y subvenciones no existe. Que se mueve en cifras irreales y falsas. Fue un acto vergonzoso, en el que se pedía que aflojáramos todos la pasta para mantener los cortijos y los yates. Ya es suficiente con mantener la fortuna de la Duquesa de Alba o de Mario Conde gracias a las subvenciones europeas (que salen de... ¿dónde?), encima mantener el chiringuito de Mihura, de Jesulín o de Francisco Rivera, o el neurótico de José Tomás, tiene delito. Yo sin llegar a fin de mes y pagando a esos señores su invento. De una vez por todas: si no diera esos rendimientos, no habría toros, y daría lo mismo. Quítenle el dinero, y quizás empiece a creérmelo.
Sólo hay un argumento que es difícil de responder: si no hubiera corridas de toros no habría toros... Bueno, tremenda cuestión. No sé si es cierto, tampoco tengo claro que el argumento sea válido. Me parece un poco fascista, y si lo humanizo pone los pelos de punta, pues justificaría hasta a Pol Pot. Necesita mucha reflexión este argumento, yo aún no le he dedicado el suficiente. Sólo sé que en un mundo cada vez más loco, deshumanizado, y terriblemente cruel, eliminar algo de crueldad no me parece una bagatela. Casi es nuestra superviviencia. En el apartado de links de interés os dejo una de una asociación de veterinarios antitaurinos. Que los hay.

jueves, 21 de agosto de 2008

Madrid: la ciudad y la tragedia


No es el día de hacer entradas para glosar lo sucedido en el Aeropuerto de Barajas. Los medios de comunicación ya se encargan de poner todo el morbo y decir las barbaridades que no se deben decir... A las tragedias nadie se acostumbra, y cuando tienes la desgracia de ser testigo, menos. En Tenerife, allá a lo lejos, viví muy pocas. En las grandes ciudades, aunque sólo sea por estadística, es más fácil vivirlas. Nunca me ha afectado una tragedia humana, tengo esa suerte. Como máximo he tenido tragedias privadas, pero, por ejemplo, los dos cataclismos climatológicos que viví en mi isla no me causar más daño que ligerísimos problemas materiales... No conozco a nadie que haya tenido que ver con las grandes tragedias de nuestros tiempos, es la suerte que tengo.

Pero, por desgracia, he vivio en Madrid, a lo largo de los años, tres cataclismos, y siempre la ciudad se ha comportado de la misma forma. El primero fue el atentado que le costó las piernas a Irene Villa y a su madre, aparte de varios muertos. El segundo fue el atentado de la T4 que acabó para todos menos para el Presidente del Gobierno con el Proceso de Paz. Y ahora, me ha tocado, ya como residente cercano, el accidente aéreo de ayer. Se da la circunstancia de que, además, el avión siniestrado iba hacia mi tierra... Pero por ahora parece que nadie conocido iba en él. No es consuelo, para las familias de las 153 víctimas cuyo goteo, morbosa y sádicamente, fue dando ayer la Cadena Ser (qué Ventana más execrable).

Ayer estaba en Madrid, fui de visita, a pasear por el Prado y al cine. Allí me pilló el desarrollo de la noticia. Y sucedió lo mismo que en las otras dos ocasiones: el silencio. Un silencio pesado, estóico, triste y frío, con el que la ciudad responde a la tragedia. Un silencio respetuoso, solidario, español en el sentido que Felipe II quiso dar a la palabra, parco, sereno, contenido, sin excesos. Pasaba por las calles, tristemente calmas por estar agostando, pasaba en los museos, pasaba en el metro, donde sólo se escuchaba el ruído mismo de la máquina, ni una conversación. Yo soy un sociólogo de metro y por ende, de pacotilla, suelo fijarme mucho en lo que sucede en los vagones, y ayer me sorprendió ese silencio sepulcral. Las caras serias, la mirada triste pero firme. Una ciudad que se acostumbra a que le sucedan cosas, y responde con admirable serenidad y con solidaridad. Todos querían saber, todos querían ayudar, pero sin expresarlo a viva voz. Madrid es estóica, Madrid se duele, Madrid se cae y se levanta, pero siempre sin ruido, siempre valerosa, siempre en el lugar donde todos debemos estar. Ayer, Madrid, fue nuestra casa, como siempre, pero más que nunca. La casa, también, de mi tierra, a la que quiero mandar un guiño, y no puedo dejar de recordar pues tantas familias sufren hoy en la isla en la que he vivido algunas de mis mejores experiencias vitales, Gran Canaria.

lunes, 11 de agosto de 2008

Theo Jansen, mi primera subida a youtube

Una mini entrada. Más abajo, en la reseña de la Exposición Máquinas y Almas, del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, os hablé de Theo Jansen y sus animales de aire. Bueno, pues lo que no quise poner en esa reseña lo pongo ahora, y es mi primer ensayo de subida de vídeo a youtube: un animal de aire de Jansen tratando de caminar por el suelo de la entrada al museo, debidamente enmoquetado... No salió nada bien.

lunes, 14 de julio de 2008

Ni mi casa es ya mi casa... 10 días de vacaciones.

Me voy, diez días de vacaciones a Tenerife, ¿a mi casa?, a ver a los míos, a la playa, a aburrirme... Diez días para poner algunas ideas en claro, tener un par de enfrentamientos más claros todavía, claudicar cobardemente en algún asunto y sobre todo aburrirme como una ostra... Pero tengo que cumplir, que madre no hay más que una...

En fin, que no escribiré nada en ese tiempo, pero no desesperemos. Tengo algunos sorpresones para cuando volvamos, como sendos conciertos de Caballé impresionantemente buenos, y algunas ideas para reseñar.

A lo mejor me da tiempo de poner algo estos días desde la casa de mi amigo Quino, al que por cierto he invitado a participar en este blog, a ver si se anima y nos cuenta cosas.

Un año muy raro, muy diferente, un ciclo que se cierra. Atrás quedan muchas cosas, algunas necesitaba quitármelas, me lastraban, otras no, pero igualmente han desaparecido. Duele. Cuando, como yo, te acercas a los 40, hay cosas que son difíciles de perder. Pero tengo todo el tiempo del mundo para recuperar otras cosas, o para encontrarme otras nuevas. Al sol de Tenerife veremos qué recuerdo, qué anhelo, y qué decido. Esta noche estoy tremendamente melancólico, nostálgico, y a la vez con un punto de esperanza en el horizonte. Una noche extraña, siempre, la anterior a regresar a ¿casa?

"Pero yo ya no soy yo, ni mi casa es ya mi casa"

Bueno, unos regalos de vacaciones, para que disfrutéis: Las grandísimas Joan Sutherland y Marilyn Horne en el "Dúo de las Flores" de la ópera "Lakmé" de Delibes... Para todos y para ti...



Y otro más: Grandes entre los grandes, Montserrat Caballé y Plácido Domingo, una de las grandes parejas de la ópera del siglo XX, en un dúo memorable: "Tu! Tu! amore!" del "Manon Lescaut" de Puccini (saltaros a la presentadora americana con doblaje japonés)... desgraciadamente no está entero, falta la introducción:



Y ella, sola, la más grande, de las miles de veces que cantó "Casta Diva", posiblemente esta fue una de las mejores... Atención a la reacción del público, yo me habría muerto, simplemente, allí mismo... Moscú, 1974, gracias a Onegin, como siempre.



¡¡¡Felices vacaciones a todos!!!

jueves, 10 de julio de 2008

Soledad

Ha pasado mucho tiempo, más de un año, sin escribir en este blog. Supongo que tendré que ponerme al día. Joder! Todo lo que me ha pasado. Me he ido a vivir a 3000 km. de mi casa, he perdido a uno de mis mejores amigos porque resultó ser todo lo contrario a eso, y de rebote he perdido a mucha gente que me importaba, pero a la que quizás yo no importaba tanto...

Pero sobrevivimos! Hace dos semanas estaba medio muerto por las esquinas, ahora estoy feliz, todo va mal pero me siento tranquilo, y pase lo que pase aquí estoy, no puedo hacer otra cosa. En fin, que tendré que renovar este blog, ¿no? A ver si le voy poniendon contenidos. Quiero pasaros algunos vídeos majos de cantantes de ópera que me gustan, y ya reseñaré funciones a las que vaya. En fin, que volvemos, con ganas.

Ah! el parón también se ha debido a que he estado 10 meses sin internet, que son muchos meses, eh?

lunes, 12 de febrero de 2007

¿Por qué este blog?

No estoy muy seguro, quizás porque estoy de baja y me muero de aburrimiento, quizás porque es una idea que me seducía hace tiempo... El caso es que me he lanzado, no sé siquiera el tiempo que voy a tener en el futuro para dedicarle. Me gustaría, a través de mi blog, hablar y comentar cuestiones relacionadas con la Cultura, en mayúsculas. Estoy muy interesado en discutir y descubrir nuevas líneas de pensamiento en campos como Artes Plásticas, Arquitectura, Música, Ópera, Patrimonio, Educación... Al fin y al cabo soy profesor de instituto y especialista en Historia del Arte. Un lugar donde mostrar ideas y que me hagan llegar otras.
Añadí la palabra sensaciones, porque no quiero dejar nada fuera. Nó sé si me apetecerá, o si mi sentido del ridículo me lo impedirá, hacer comentarios o alusiones más personales sobre cosas que me suceden, pedir ayuda cuando sea necesario (para resolver cosas prácticas, para las grandes cuestiones de la vida creo que jamás pediría ayuda en un medio como este), compartir experiencias humanas, hechos... Que este blog se convierta, también, en un reflejo de reflexiones acerca de lo que la vida nos va deparando.
No sé si es mucho, si es poco, si regular, si bien o si mal. Sólo que vamos a intentarlo. Te pido, si has llegado aquí, que hagas todos los comentarios que quieras y me ayudes en todo lo posible.